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domingo, 6 de junio de 2010

Resurreción de Jesucristo

 Breve Reflexión Teológica
El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya San Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). 
El Apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).

NOTA: En esta presentación se hace una reflexión acerca de la Resurreción de Jesús, basada en los textos bíblicos que hacen referencia a ésta.

Pasión y Muerte de Jesucristo

Para redimirnos, Cristo se hizo "obediente hasta la muerte y muerte de Cruz" (Philip 2,8). Toda la vida de Cristo es cumplimiento de la Voluntad del Padre, y la entrega de su vida en la Cruz es la suprema manifestación de su obediencia a la Voluntad divina.

En la Cruz, Cristo se ofreció a sí mismo como víctima inmaculada a Dios Padre por medio del Espíritu Santo (cfr. Heb 9,14).

 ¿Pero, qué sucedió con Jesús y sus discípulos durante los últimos días de su vida terrena?
Para descubrirlo, seguiremos los pasos que nos narran los evangelios, buscando la razón de ser los mismos; después nos acercaremos a la experiencia personal de Jesús internamente, tratando de ver cuáles fueron sus sentimientos poco antes de morir.
Es importante destacar, que la finalidad es valorar la muerte de Jesús en su significado teológico

martes, 27 de abril de 2010

Jesús y Las Bienaventuranzas

Jesús conoce nuestros corazones y por eso sabe que todos buscamos constantemente la felicidad. Por eso, nos ha dejado en las Bienaventuranzas el camino que debemos seguir para conseguirla.

Si embargo, no todo quedó en la manifestación de esas palabras. El mismo Jesús vivió durante toda su vida de acuerdo a  esas "orientaciones" que Él estableció.
Nota: en esta presentación puedes conocer cómo Jesucristo vivió a plenitud las Bienaventuranzas, que Él nos mostró como camino a seguir para ser verdaderamente felices.

sábado, 3 de abril de 2010

La Muerte de Jesús y nuestra muerte:

Jesús murió en la cruz para salvarnos (Hch. 4, 12; 5, 31; Rom. 3, 24). Él pagó con su sangre el precio de nuestra iniquidad. (Mt. 26, 28; Rom. 3, 25; Ef. 1, 7)

Jesús derramó su sangre en la cruz para lavarnos; más aún, desde nuestro bautismo hemos sido sepultados con Cristo al pecado (Cf. Rom. 6, 1-11). Lamentablemente nuestra falta de fe hace que no abramos nuestro corazón a Jesús y por ende, que no nos dispongamos a seguirle a Él con nuestros pensamientos, palabras y acciones.

viernes, 19 de marzo de 2010

El Misterio de la Encarnación del Verbo en la Evangelización

El misionero no anuncia una teoría ni una ideología. Anuncia la Vida de Dios revelada en Jesús de Nazaret. Por eso, al hablar de Dios ha de estar presente la comunicación de la experiencia que del mismo tenga el misionero. Dicha experiencia se apoya en su concepción de Dios y se manifiesta en su manera de relacionarse con Él. Eso lo lleva a transmitir con palabras y hechos una imagen concreta de Dios a todos sus interlocutores. Esta imagen que transmite el misionero es básica para que el evangelizado comience un itinerario de conocimiento de Dios y de crecimiento en el seguimiento de Cristo. Esto conduce a reflexionar sobre el Dios de nuestra experiencia relacional, que es a su vez el Dios de nuestra predicación:

Debido a la influencia de las implicaciones humanas y sociales, para muchos, Dios es un SUPER SER REMOTO: universal, poderoso, soberano, distante, causa primera de todas las cosas, un ser dentro del cosmos que no se relaciona con el mundo, más aún, un ser con el que se necesita un intermediario para poder alcanzar algo de Él; el culto que se le rinde se orienta entonces hacia la ‘fuga mundi’.

jueves, 2 de abril de 2009

El incomprensible amor de Dios (Parte II)

En la primera parte decíamos que Dios nos ama a través de la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Decíamos además que el sufrimiento es camino hacia la intimidad con Dios...
¿Y por qué? porque cuando sufrimos nos humillamos: es en los momentos de dolor cuando reconocemos que no somos dueños absolutos de nuestra vida ni de la de los demás; es ahí cuando recapacitamos y nos percatamos que hay Alguien que tiene el poder sobre nosotros, sobre nuestra existencia... Alguien en quien vivimos, nos movemos y existimos (Hch. 17, 28). En otras palabras, cuando sufrimos mostramos apertura hacia Dios; más aún, cuando sufrimos es cuando más nos parecemos a Aquél que por nosotros murió en la cruz.

Esa es una de las razones por las que nuestros padecimientos no son arrancados súbitamente de nuestra vida -como quisiéramos nosotros-; más bien son un medio por el que Dios nos educa para que seamos perfectos como Él es perfecto (Mt. 5, 48), ya que el sufrimiento nos obliga a doblegarnos ante quien es TODOPODEROSO.